Empleado de ocho horas, padre de tiempo completo y otras cosas más.
Un izquierdoso por vocación.
Sin saber a dónde va y recordando de donde viene, Humberto muestra otra cara en la vida de un revolucionario.
Escrito por: Christian Cruz.
Tranquilo, sosegado, sentado en una poltrona de un hall de unas oficinas ubicadas al norte de la ciudad, Humberto lleva cerca de una hora contando sus experiencias y la verdad se hace un poco complicado saber por dónde empezar. Con un cigarrillo en una mano y con su otra mano apoyada sobre sus piernas este hombre cercano a los cuarenta y tantos se mostro tal y como es, como si hubiera esperado el momento adecuado para hacer cada intervención y fumar un poco del vicio que tanto le gusta.
Son cerca de las cinco de la tarde, Humberto esta libre por un permiso que pidió, es jueves y no tiene afán de quedarse como tampoco de irse, toma aire saluda a una compañera de trabajo y pregunta ¿Qué tanto necesitas saber?, se cruzan las frases y poco a poco va desenvolviendo su historia. Comienza el día a las 4:30 am, se levanta con mucho cuidado de su cama, toma su bata y se dirige al baño para poner en orden las cuestiones del aseo personal, luego prepara un café mientras se pone la ropa que para él es la más formal que tiene, un jean unos tenis andariegos y un saco de lana, desayuna toma su café y sale de su casa a cumplir con las labores que hace unos años nunca pensó en realizar.
Sentado en una oficina se cuestiona si su posición es testimonio de haber muerto a sus ideales o los frutos de una lucha que aun sigue dando por los que vienen detrás de el. Considerándose un partidario y defensor de la izquierda que yace en el olvido, escondida por un partido inútil de color amarillo que se dedico mas a obtener puestos que a defender pueblos, trabaja para aportar y sustentar su hogar conformado por una esposa y un hijo que al parecer quiere seguir sus pasos.
En sus horas de almuerzo se dedica a compartir pensamientos y opiniones con respecto a la situación actual o a experiencias de vida, contando como tenía el cabello de largo y de los pantalones negros ceñidos al cuerpo que extraña con melancolía pero sin caer en el anacronismo.
A las seis de la tarde marca tarjeta y se dispone a usar el sistema de transporte público que le ha hecho perder dos celulares e infinidad de veces la paciencia, pero que por desgracia es el único que lo lleva a su hogar, llega a eso de las ocho de la noche a su casa y se dispone a ser esposo y padre, a compartir con amor y a brindar con paciencia la atención necesaria para encontrar el equilibrio entre estabilidad y cordura familiar, se dedica a ver noticias, entrevistas y programas de opinión, a revisar el correo y unos cuantos blogs y paginas que administra y otras muchas de las que es seguidor. Se duerme viendo televisión cuidando el sueño de la mujer que para él es su consentida y analizando si las frases para su hijo han sido la reflexión correcta para el día que acaba de culminar. Humberto es un empleado de ocho horas un mentor de familia de tiempo completo y un izquierdoso por vocación, que sin mucha piedra y revolución ha podido cambiar más de un concepto con una buena argumentación.
Un izquierdoso por vocación.
Sin saber a dónde va y recordando de donde viene, Humberto muestra otra cara en la vida de un revolucionario.
Escrito por: Christian Cruz.
Tranquilo, sosegado, sentado en una poltrona de un hall de unas oficinas ubicadas al norte de la ciudad, Humberto lleva cerca de una hora contando sus experiencias y la verdad se hace un poco complicado saber por dónde empezar. Con un cigarrillo en una mano y con su otra mano apoyada sobre sus piernas este hombre cercano a los cuarenta y tantos se mostro tal y como es, como si hubiera esperado el momento adecuado para hacer cada intervención y fumar un poco del vicio que tanto le gusta.
Son cerca de las cinco de la tarde, Humberto esta libre por un permiso que pidió, es jueves y no tiene afán de quedarse como tampoco de irse, toma aire saluda a una compañera de trabajo y pregunta ¿Qué tanto necesitas saber?, se cruzan las frases y poco a poco va desenvolviendo su historia. Comienza el día a las 4:30 am, se levanta con mucho cuidado de su cama, toma su bata y se dirige al baño para poner en orden las cuestiones del aseo personal, luego prepara un café mientras se pone la ropa que para él es la más formal que tiene, un jean unos tenis andariegos y un saco de lana, desayuna toma su café y sale de su casa a cumplir con las labores que hace unos años nunca pensó en realizar.
Sentado en una oficina se cuestiona si su posición es testimonio de haber muerto a sus ideales o los frutos de una lucha que aun sigue dando por los que vienen detrás de el. Considerándose un partidario y defensor de la izquierda que yace en el olvido, escondida por un partido inútil de color amarillo que se dedico mas a obtener puestos que a defender pueblos, trabaja para aportar y sustentar su hogar conformado por una esposa y un hijo que al parecer quiere seguir sus pasos.
En sus horas de almuerzo se dedica a compartir pensamientos y opiniones con respecto a la situación actual o a experiencias de vida, contando como tenía el cabello de largo y de los pantalones negros ceñidos al cuerpo que extraña con melancolía pero sin caer en el anacronismo.
A las seis de la tarde marca tarjeta y se dispone a usar el sistema de transporte público que le ha hecho perder dos celulares e infinidad de veces la paciencia, pero que por desgracia es el único que lo lleva a su hogar, llega a eso de las ocho de la noche a su casa y se dispone a ser esposo y padre, a compartir con amor y a brindar con paciencia la atención necesaria para encontrar el equilibrio entre estabilidad y cordura familiar, se dedica a ver noticias, entrevistas y programas de opinión, a revisar el correo y unos cuantos blogs y paginas que administra y otras muchas de las que es seguidor. Se duerme viendo televisión cuidando el sueño de la mujer que para él es su consentida y analizando si las frases para su hijo han sido la reflexión correcta para el día que acaba de culminar. Humberto es un empleado de ocho horas un mentor de familia de tiempo completo y un izquierdoso por vocación, que sin mucha piedra y revolución ha podido cambiar más de un concepto con una buena argumentación.

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