Escrita por: Christian Cruz.
Observando con detenimiento esta semana y las pasadas, la cuestión de las elecciones políticas es un asunto del cual todos tienen algo que aportar pero que ninguno en realidad es capaz de afrontar con los pantalones que son necesarios en estas épocas. Se escucha en los medios de comunicación como el Presidente que aunque no debería, interviene claramente en política, dejando ver sus intenciones de dejar un nuevo “administrador para” manejar su “finquita” y seguir repartiendo la “tierrita” que sin mayor esfuerzo a sus electores les quita, o qué otra cosa pudo haber sido el comentario desobligante que lanzó la semana pasada, cuando se refirió al “caballo discapacitado” y que trató de cubrir con un tono irónico pero bastante directo y que unos días después tomo nombre propio acerca del candidato que los ha puesto a temblar a todos con el Parkinson de una ola verde y que según el Doctor Álvaro Uribe es un caballo de Troya discapacitado.
Se ve como en los debates y en los espacios televisivos candidatos que parecen ir más por una pensión política que por la seriedad que tiene el ser un prospecto de presidente, se dicen uno al otro como en un circo o una disputa de un par de pequeños con ideas inmaduras y truculentas frases hirientes como “los imbéciles no cambian de opinión” y acusaciones acidas de ofrecer un cargo, puesto o posición, como si se dijeran ¡corrupto!, ¡Vendida!, ¡su mama!, ¡no la suya!. Que patético es encontrar a la doctora Noemí y al doctor Santos entrando en la politiquería de la que tanto se hartó este país, pareciera que no se han dado cuenta que por encontrarse en dicha riña su contendiente más inocente y a la vez más peligroso en su carrera al trono ha ido ascendiendo de manera que los ha dejado tirados en varias encuestas y en popularidad, porque si analizamos, Mockus no ha invertido mayor capital en hacer campaña y con sus actitudes tranquilas, humildes, desprevenidas, sesudas y sobre todo sosegadas, se ha ganado el favor de la gente, y esa misma gente es la que lo está promocionando, algo raro y hasta bizarro en un país que come cuento y se deja contentar con leche y mogolla.
Y que me dicen de las acusaciones de Noemí cuando le dice a Mockus que él le robo las ideas, parece que necesita hacer conflicto para subir los puntos que ha perdido por andar dando ideas tan empolvadas y tratando de ser mediática con una imagen de una colombiana autentica que todos sabemos que no tiene y no ha tenido nunca, porque pasar la mayor parte de su vida en corralito de oro y en el exterior no permite ver que Colombia es en realidad, más que cordilleras, cumbia y buen café. Escuchar a la doctora Noemí en el debate del pasado miércoles fue como estar observando su campaña para la Presidencia del 98, hablando sobre las maquinarias y quedando sin argumentos ante los planteamientos y las bromas casi que irrefutables de Jaime Garzón en CM&, en este caso Garzón fue sustituido por Petro que aunque fue condenado a una muerte electoral en esta ocasión por la intervención del presidente Hugo Chávez, se mantuvo tan frio y calculador en sus posiciones, propuestas y argumentos que pudo dejar no solo a Noemí sino al resto de los candidatos con cierta expresión de palidez, como si estuvieran tratando de reflexionar acerca de sus propuestas después de las intervenciones del candidato del partido de oposición al actual Gobierno.
La verdad es que aunque hay seis candidatos que tienen una pulsión aunque sea mínima por el poder, no podemos negar que la cosa de ganar o no está en estos momentos entre Santos y Mockus, quienes a pesar de estar en un sube y baja, mas por parte del candidato de la “U” que por parte del representante del Partido Verde, se encuentran luchando una batalla que hasta este momento no ha tenido la necesidad de incurrir en palabras fuertes, ni en acusaciones más allá de las cotidianas en momentos de tensión, manteniendo la calma de manera moderada aun contando con opiniones tan certeras como las que diría Vladdo en una divertida historieta acerca de la creciente popularidad de Mockus “el que tiene Parkinson soy yo, pero los que tiemblan son ellos”.
Observando con detenimiento esta semana y las pasadas, la cuestión de las elecciones políticas es un asunto del cual todos tienen algo que aportar pero que ninguno en realidad es capaz de afrontar con los pantalones que son necesarios en estas épocas. Se escucha en los medios de comunicación como el Presidente que aunque no debería, interviene claramente en política, dejando ver sus intenciones de dejar un nuevo “administrador para” manejar su “finquita” y seguir repartiendo la “tierrita” que sin mayor esfuerzo a sus electores les quita, o qué otra cosa pudo haber sido el comentario desobligante que lanzó la semana pasada, cuando se refirió al “caballo discapacitado” y que trató de cubrir con un tono irónico pero bastante directo y que unos días después tomo nombre propio acerca del candidato que los ha puesto a temblar a todos con el Parkinson de una ola verde y que según el Doctor Álvaro Uribe es un caballo de Troya discapacitado.
Se ve como en los debates y en los espacios televisivos candidatos que parecen ir más por una pensión política que por la seriedad que tiene el ser un prospecto de presidente, se dicen uno al otro como en un circo o una disputa de un par de pequeños con ideas inmaduras y truculentas frases hirientes como “los imbéciles no cambian de opinión” y acusaciones acidas de ofrecer un cargo, puesto o posición, como si se dijeran ¡corrupto!, ¡Vendida!, ¡su mama!, ¡no la suya!. Que patético es encontrar a la doctora Noemí y al doctor Santos entrando en la politiquería de la que tanto se hartó este país, pareciera que no se han dado cuenta que por encontrarse en dicha riña su contendiente más inocente y a la vez más peligroso en su carrera al trono ha ido ascendiendo de manera que los ha dejado tirados en varias encuestas y en popularidad, porque si analizamos, Mockus no ha invertido mayor capital en hacer campaña y con sus actitudes tranquilas, humildes, desprevenidas, sesudas y sobre todo sosegadas, se ha ganado el favor de la gente, y esa misma gente es la que lo está promocionando, algo raro y hasta bizarro en un país que come cuento y se deja contentar con leche y mogolla.
Y que me dicen de las acusaciones de Noemí cuando le dice a Mockus que él le robo las ideas, parece que necesita hacer conflicto para subir los puntos que ha perdido por andar dando ideas tan empolvadas y tratando de ser mediática con una imagen de una colombiana autentica que todos sabemos que no tiene y no ha tenido nunca, porque pasar la mayor parte de su vida en corralito de oro y en el exterior no permite ver que Colombia es en realidad, más que cordilleras, cumbia y buen café. Escuchar a la doctora Noemí en el debate del pasado miércoles fue como estar observando su campaña para la Presidencia del 98, hablando sobre las maquinarias y quedando sin argumentos ante los planteamientos y las bromas casi que irrefutables de Jaime Garzón en CM&, en este caso Garzón fue sustituido por Petro que aunque fue condenado a una muerte electoral en esta ocasión por la intervención del presidente Hugo Chávez, se mantuvo tan frio y calculador en sus posiciones, propuestas y argumentos que pudo dejar no solo a Noemí sino al resto de los candidatos con cierta expresión de palidez, como si estuvieran tratando de reflexionar acerca de sus propuestas después de las intervenciones del candidato del partido de oposición al actual Gobierno.
La verdad es que aunque hay seis candidatos que tienen una pulsión aunque sea mínima por el poder, no podemos negar que la cosa de ganar o no está en estos momentos entre Santos y Mockus, quienes a pesar de estar en un sube y baja, mas por parte del candidato de la “U” que por parte del representante del Partido Verde, se encuentran luchando una batalla que hasta este momento no ha tenido la necesidad de incurrir en palabras fuertes, ni en acusaciones más allá de las cotidianas en momentos de tensión, manteniendo la calma de manera moderada aun contando con opiniones tan certeras como las que diría Vladdo en una divertida historieta acerca de la creciente popularidad de Mockus “el que tiene Parkinson soy yo, pero los que tiemblan son ellos”.

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